Trapo azul

Trapo azul

Si un domingo caminas sintiendo el imprevisto eco de tu cuerpo en el silencio de las calles en domingo de sol, si todo el mundo huyó para dejarte solo en la ciudad desierta, descubrirás entonces en el marco de las ventanas ciertos rostros muy tristes que no pueden bajar. Algunos viven detenidos en el pozo de la alcoba, anclados en un tiempo de paciencia. Otros nacieron allí con los pies envueltos en un trapo azul. Ellos viven muy altos, en vacío. Un arroyo de aguas blancas baja a ti desde la cima. Si quisieses hablar con esos ojos o preguntar el nombre que los llama deberías subir, dejando tu vagar por las calles amarillas. Pero estás tibiamente derrotado y continúas avistando tantos rostros que viven al pairo en el lago de la alcoba. Son más visibles desde abajo cuando es domingo y la gente abandonó las plazas para dejarte solo.

XOSÉ MARÍA ÁLVAREZ CÁCCAMO (España, 1950)

De Cima das idades tristes, 1988