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Anónimo (finales del s. XVI)
¿De dónde sois que tan alto venís don Pipiripío?
Por lo despacio de vuestro cantar y por quemaros donde no hay hogar, debéis ser de cualquier lugar nacido en medio del estío, don Pipiripío.
Ya que nos dais tanto placer, es justo que os demos mujer, mas me gustaría saber de dónde sois con vuestro hechizo, don Pipiripío.
Con vuestra danza y vuestras mañas, y vueltecitas tan extrañas, debéis venir de las montañas, donde la alondra hace su nido, don Pipiripío.