Primero es abrazalla y retozalla, y con besos un rato entretenella. Primero es provocalla y encendella, después luchar con ella y derriballa.
Primero es porfiar y arregazalla, poniendo piernas entre piernas della. Primero es acabar esto con ella, después viene el deleite de gozalla.
No hacer, como acostumbran los casados, más de llegar y hallarla aparejada, de puro dulce, creo, da dentera.
Han de ser los contentos deseados; si no, no dan placer ni valen nada; que no hay quien lo barato comprar quiera.