Cintia deleitosa

Cintia deleitosa

Como una flor arcana, llameando bajo el turquí del cielo apareció. Fue su amor mi almohada matutina; su seno azul, de gota coralina en el pezón, de noche mi almohada.

Y era esencia tan dulce y regalada la de su carne en flor, la de su boca por enjambres de besos habitada, la de su axila, ¡leche con canela!, que un ansia de gozarla me extenuó.

Cintia concentra la onda de la vida. el campo es de Ella y grana para Ella. Mi sangre está en su carne consumida; su alma radia con mi luz ardida, y ella está en mí porque yo estoy en Ella.

-Dame tu axila, ¡leche con canela! Dame tu beso, dámelo, y la lengua fina y caliente y roja y ternezuela…

-¡Ay! ¡Ay! ¡Ay! fatiga dulce, letal desvarío… -¡Ay! ¡Ay! ¡Ay! No más, amorcito mío, que me muero…