Caída de la tarde de dos almas en la revuelta de nuestro camino izándose la noche. Pasado mañana luna llena y la acequia rodeando la parra techo hermano de la penumbra creciente. ¿Qué haces tú en esta tierra ofrecida a zarzales, moscas cubos de zinc, higueras planicie de fuego donde yo sé moverme y tú abres los ojos de tanto ruido y pan en las cocinas?
¿Qué puedo hacer contigo y comprendas de una vez en el lugar que más nací a pesar de la bandera de ciudad que me viste donde nos envolvemos para abrazarnos? ¿Qué hacer contigo y con tu alma al caer la tarde y oscuros ojos escudriñan lo que no viviste en los años de tu infancia?
Vamos, vamos a ver el reloj cansado de la plaza y después al río allí está la barandilla y todavía su forja que ahora puede hablar por mí una vez recogida la simiente de mi cuerpo y cenit milagrosamente retorno de ¿Qué vas a hacer en este lugar conmigo?
Mira que conozco todos los ruidos hasta el alba. Aquellos carburos lejos no son barcazas de tu mar aunque busquen entrañas de la noche. Al norte aquella masa es Jálama donde nace este río que abrazando sostienes. Ah, y tú que has venido desde muy lejos a verme ten prudencia, amor, y regrésame a casa como doncella que vamos a pasar por la calle donde nació mi madre y todavía en el balcón asoma su trenza lo que hoy te ofrece conocer este lugar planicie de fuego regalo de otro mundo.
De “Pasión inédita”