Este amor ¿canta o atestigua? ¿Confesión o hilos invisibles sueño o verdad la luz que visita para hacerse vestido tantos como mundos que en este hermoso oficio yo procuro?
Espiando tú mi pensamiento aventuras: canto y testimonio no pueden separar ave sobre velero en el dominio mar y siempre pagarás ser dueña pues de agua llamaste un barco que obedece. No estoy conforme. Mira el ancho de los versos: Te amo bajo los astros (testimonio sería) o Estamos abrazando al mundo (canto parece).
Y te acercas a la mesa para decirme no pierdas más tiempo de tus manos que escriben cosa mejor conmigo ni busques más amparo que el de tu voz nunca indecisa ni temerosa al lado de tu amor que sabe el movimiento puro del zarpazo cuando habitas un rostro de escribiente que me parece abismo si acerco tu cintura clavada en esta sala. Ven, tu poema mejor es el mío, lo mío, la esfera.
La presa en tus brazos ¿será este libro puntada de la sangre fisura del pensamiento camino de sencillez amor crecido las estrellas pegadas a mi cuerpo egoísmo salvación condena manzana dulce? De “Pasión inédita”