Ellos conocían el camino y se fueron a buscarte a lo largo del estrecho sendero; pero yo erraba lejos, en la noche, pues era ignorante. Yo no era lo suficientemente sabio para tener miedo de ti en la oscuridad, y por esto encontré tu puerta por casualidad. Los sabios me rechazaron y me ordenaron que regresara, pues no había seguido el sendero estrecho. Lleno de duda iba a regresar, cuando me estrechaste, fuertemente, contra ti; y cada día crece la cólera de los sabios contra mí.