Escucha, corazón mío: en esta flauta canta la música del perfume de las flores silvestres, la música voluble de las hojas y del agua que huye entre árboles y grillos, la música de la penumbra sonora de alas y rumoreante de abejas. La flauta ha perfumado y encantado su sonrisa en los labios de mi amiga y derrama por mi vida su magia y su aroma.