Cuando nuestros ojos se encontraron a través del seto...

Cuando nuestros ojos se encontraron a través del seto…

Cuando nuestros ojos se encontraron a través del seto, pensé que iba a decirle alguna cosa; pero ella se fue. Y la palabra que yo tenía que decirle se mece día y noche, como una barca, sobre la ola de cada hora. Parece que navega en las nubes de otoño, en un ansia sin fin; que florece en flores de anochecer, y busca en la puesta del sol su momento perdido. Chispeaba la palabra, como las luciérnagas, por mi corazón, buscando su sentido en el crepúsculo de la desesperanza; la palabra que yo tenía que decirle.