El tesoro

El tesoro

¿Quién de nosotros se encargará de alimentar a los hambrientos?” -preguntó el señor Buddha a sus discípulos, cuando el hambre se abatía sobre Shravasti. Ratnakar, el banquero, inclinando la cabeza, dijo: -“Una fortuna mucho más grande que la mía sería necesaria para alimentar a los hambrientos.” Jaysen, jefe de los ejércitos del rey, dijo: -“Gustoso daría mi sangre y mi vida, pero no hay alimento suficiente en mi casa.” Dharmapal, que poseía grandes dehesas, musitó: -“El dios de los vientos arrasó mis campos y ni siquiera sé cómo podré pagar los impuestos del rey.” Entonces Supriya, la hija del mendigo, se levantó: Humildemente se inclinó ante la asamblea, diciendo: -“Yo alimentaré a todos esos miserables.” -“¿Y cómo? -exclamaron todos sorprendidos~. ¿Cómo esperas cumplir tu promesa?” -“Soy entre todos la más pobre -dijo Supriya-, y ésa es mi fuerza. Mi tesoro y mi abundancia los buscaré a vuestras puertas. Como nada tengo que abandonar, allí clamaré que se os ablanden las entrañas.”