Te cojo las manos, y mi corazón, buscándote a ti...

Te cojo las manos, y mi corazón, buscándote a ti…

Te cojo las manos, y mi corazón, buscándote a ti, que siempre me eludes tras palabras y silencios, se hunde en la oscuridad de tus ojos. Sin embargo, sé que debo estar contento en este amor, con lo que viene a rachas y huye, porque nos hemos encontrado por un momento en la encrucijada de los caminos. ¿Soy yo tan poderoso que pueda llevarte a través de este enjambre de mundos, por este laberinto de veredas? ¿Tengo yo alimento para sostenerte por el oscuro pasaje bostezante, de arcos de muerte?