Fue cuando la flor del vino se moría en penumbra y dijeron que el mar la salvaría del sueño. Aquel día bajé a tientas a tu alma encalada y húmeda, y comprobé que un alma oculta frío y escaleras y que más de una ventana puede abrir con su eco otra voz, si es buena. Te vi flotar a ti, flor de agonía, flotar sobre tu mismo espíritu. (Alguien había jurado que el mar te salvaría del sueño.) Fue cuando comprobé que murallas se quiebran con suspiros y que hay puertas al mar que se abren con palabras.