Dentro del pecho se abren corredores anchos, largos, que sorben todas las mares.
Vidrieras, que alumbran todas las calles.
Miradores, que acercan todas las torres. Ciudades deshabitadas se pueblan, de pronto. Trenes descarrilados, unidos marchan.
Naufragios antiguos flotan. La luz moja el pie en el agua.
¡Campanas!
Gira más de prisa el aire. El mundo, con ser el mundo, en la mano de un niña cabe.
¡Campanas!
Una carta del cielo bajó un ángel.