Por allí, hondo, una humedad ardiente; blando, un calor oscuro el que allí hervía; sofocado anhelar el que se hundía, doblándose y muriendo largamente.
Labios en labios que no ataca diente; Lengua en garganta que se corta, umbría; Áspero alrededor, fiera porfía Por morder lo imposible de la fuente.
Fiera porfía, ya que ni a la hembra Más hembra ni al varón más varón dieron Otra cumbre que ser sembrado y siembra.
Pues lo demás, ¡oh cuerpos desvelados!, Son fulgores que al alba se perdieron En un súbito arder, desesperados.