no son flores, pájaros, nubes, sino existencia.
No, son flores, pájaros, nubes. * * *
usándote y después te deja solo?
No eres tú, tú en el fondo no dices nada.
Él es sólo alguien que te ha quitado la silla, un advenedizo que no te deja ver, un espectro que dobla tu voz.
Míralo cada vez que asome el rostro. * * *
Todo, habitual, sin magia, sin los aderezos que usa la retórica, sin esos atavíos con que se suele recargar el misterio.
Líneas puras, sin más, de cuadro clásico. Un transcurrir lleno de antigüedad, de médula cotidiana, de cumplimiento. Como de gente que abre a la hora de siempre. * * *
dependes pero ¿lo sabes a fondo, con tu cuerpo, lo puedes vocear, se ha vuelto carne fascinada? * * *
usándote y después te deja solo?
No eres tú, tú en el fondo no dices nada.
Él es sólo alguien que te ha quitado la silla, un advenedizo que no te deja ver, un espectro que dobla tu voz.
Míralo cada vez que asome el rostro. * * *
¿Quién se sale del juego? ¿Quién se vive en el vacío? ¿Quién hace del desabrigo refugio? ¿Quién se disuelve en el percibir? ¿Quién se expone sin arrimo al descampado? ¿Quién abandona el trajín por la hora solitaria? ¿Quién puede comer con tenedores de absoluta piedad? ¿Quién accede a trocar su día por un rostro que no ha de ver?