el prodigioso viaje de la juventud y los hallo cambiados y desconocidos; la sombra de un cuidado se extiende sobre sus frentes y, con la vista baja, parecen avergonzados de haber sido jóvenes un día. En aquel tiempo, ya lejano, parecían tener alas y exhalaban un hálito de fuego por sus ávidas bocas; sus frentes resplandecían como altas tiaras. Pero hoy son semejantes a viudas que se envuelven entre velos; y con sus frías miradas parecen advertir que han muerto ya para el amor.