Dalet La mujer es un sueño, es nuestro sueño...

Dalet La mujer es un sueño, es nuestro sueño…

¡oh hombres! Y ha nacido de nuestra ternura y de nuestra plenitud en la soledad. La mujer ha nacido de la profundidad masculina, como las nieblas se elevan del vasto sueño de la mar; y somos nosotros los que la hemos creado con todos sus atributos. Todo en ella es obra nuestra; y hemos creado sus senos manifiestos y su sexo enigmático. La mujer es nuestro sueño, ¡oh hombres!, y ha nacido de nuestro sueño como las diosas y como las sirenas; y ha tomado de nuestro sueño toda la ambigüedad. Todo es en ella vago e impreciso; y nada hay en su cuerpo que tenga la medida, cierta y eficaz, de nuestro puño cerrado, lleno de fuerza y plenitud. La mujer es un sueño ante nuestros ojos profundos, y por eso se asemeja a tantas cosas su cuerpo desplegado; por eso es comparable a las serpientes y a las grandes aves y a las ánforas y a las liras; y por eso, cuando destrenza su cabellera, nos parece un prodigio. Por eso es variable y distinta como un sueño; como un sueño de mediodía y de medianoche, y también como un sueño matutino que roza ligero las sienes del durmiente; como un sueño de adolescente distinto del que ciñe la frente de los hombres maduros con la gracia de un poniente sobre un páramo. Por eso, ¡oh hombres!, cambia constantemente ante nuestros ojos y nuestro corazón; y por eso su desnudez nos embriaga tan locamente como un sueño.