Guimel Como un sueño es la noche y como una embriaguez...

Guimel Como un sueño es la noche y como una embriaguez…

también como una locura. Como el pino destila la resina, así el corazón de la noche destila la locura, porque la noche es la buena hermana de todos los brebajes que trastornan y exaltan y en sus opacas galerías se escancian los licores preciosos que dan a los hombres efímeros reinados. Ella marca la hora en que las drogas venenosas, frías y pesadas como ofidios, salen del fondo de sus estuches y en que otras drogas, no menos venenosas, la lascivia y el crimen, se remueven en el corazón de los hombres. Y ella misma, la noche, tiene una droga formidable: la luna; la luna, amarillenta como el cáñamo del hachís; la luna, seductora y hechicera, que dora las fuentes y hace cantar a los sapos como ruiseñores y hermosea a todas las mujeres.


Lamed

Del amor que en la noche se muestra libre y sin caretas y sonríe ingenuamente como un perdonado; del amor que en la noche no necesita esconderse como durante el día. Del amor que en la noche halla las vías francas y está perdonado y redimido de todas las angustias del día. Del amor que en la noche es infantil e ingenuo como en la antigüedad y cambia abrazos tan puros como los de los niños fajados. Del amor que en la noche es humilde y contentadizo y tiene los ojos optimistas y las manos ligeras, prontas a enlazarse. Del amor, que en la noche implora con dulces inflexiones y se dobla fácilmente sobre sus rodillas. Del amor, que en la noche es pródigo y generoso y florece como la albahaca, leve y fresca, en el corazón de los hombres fatigados.