la sirena terrible que ruge como un tigre, y al eco de su canto, mi corazón se agita como un encarcelado. Y como en un buque que va a zarpar, así quisiera embarcarse de nuevo en su inquietud para surcar las calles de la inmensa ciudad. En busca del amor de cada día, ¡nuevo y distinto, y prodigioso como un tesoro hallado!