y todavía sigue girando el huso! Aún no se han acabado los días y ya se ha acabado mi deseo y antes que el sol, se ha puesto la alegría en mi corazón. Semejante al corcel que se fatiga antes de dar una vuelta completa en el estadio; semejante al que se embriaga aun antes de vaciar su copa; como el uno y el otro, así es mi corazón. Yo amaba el sol y el alba, y entre todas las cosas, amaba mis dos ojos: yo amaba la vida más que todo. ¡Oh, cómo ha sido esto! ¡Yo amo la noche y el sueño, y más que todo, amo a la Muerte!