así yo me he cansado de desnudar cuerpos de cortesanas. Cuerpos de bronce o de mármol, sobre los cuales nuestros labios estaban siempre en la superficie y sobre los que éramos como los que golpean murallas fortificadas. Al fin, ¡oh amigos!, me he cansado de abrazar simulacros y de levantar pesos inertes.