Buenos días, noche

Buenos días, noche

De buen amar se vuelve magullado y hambriento, con sabor en la lengua a carne cruda.

El suelo se amortigua, los caminos convergen, silba el aire.

Agradecido así, con sonrisa imantada por el impulso mismo que iza al árbol al sol, tarareando:

no puedo amarte más, no soy tan físico.

De “Nos han dejado solos” Pre-textos, 2009