Anclado en mi tristeza de profeta...

Anclado en mi tristeza de profeta…

Anclado en mi tristeza de profeta sé cuánto ha de valer lo que hoy recibo; cuánto valdrá después esto que vivo sujeto a este después que me sujeta.

Mi plenitud en ti quedó incompleta y espera un no sé qué definitivo. Mientras, cerca de ti, escribo y escribo, poeta al fin, en tiempo de poeta.

Sé cuánto ha de valer; eso es lo triste. Valdrá más de lo mucho que poseo el recordar lo mucho que me diste.

Profetizado don, con que falseo esta presente gracia que me asiste y esa futura gracia que preveo.