Tengo miedo de ti, o de mí. Cabalgo, cabalgas tú mi piel por los umbrales sombríos del amor. Y nunca sales a mi luz, a tu luz. Y nunca salgo.
Tengo un algo de ti. Tienes un algo de mí por tus distancias siderales. ¡Ah, si Dios me dijese lo que vales para poder saber lo que yo valgo!
Estoy, estás, como cumpliendo un rito, como dando postura por el viento a esta voz con que gritas, con que grito.
Todo termina, justo, en el momento en que casi nos toca lo infinito. tienes miedo, y me mientes. Y te miento.