¿Por qué tan serio, dime, con mi mano en tu frente, marinero sin mares que surcar? Como ahora, el corazón tenía un sueño adolescente y un hombre -da lo mismo.-. naufragando a deshora.
Tus seis años sabían que Dios me había dado una luz que no acaba y un mundo que no quiero. Estabas ya vencido de amor y enamorado. Morías por las mismas cosas que yo me muero.
Esa mirada triste -mi mirada- me enseña que presentías todo lo que vino después. Tú te quedaste en esa cartulina pequeña, yo me fui por el mundo. Lo demás, ya lo ves.