¿Quién me dio este país y este momento transitorio de un siglo a la deriva? ¿Quién me puso en la frente pensativa esta alegría y este sufrimiento?
¿Quién dejó entre mis labios este acento de dolor? ¿Quién me tiene en alma viva? ¿Quién decretó a la dicha fugitiva? ¿Quién al dolor -¿por qué?- lo hizo tan lento?
El alma hacia los cielos se dirige, velocísimamente enamorada, descarnada del cuerpo que la rige.
Pero el amor, de pronto, da la vuelta, y el alma da en el pecho alicortada. yo no sé quién me tiene y quién me suelta.