A unos labios sin amor

A unos labios sin amor

¿Para qué tanto fuego y tanta loca plenitud de color y lozanía, si tan sólo tenéis por compañía la soledad de vuestra misma boca?

Buscasteis el amor y se hizo roca. ¿Para quién esa llama, esa porfía, si vuestra roja y prieta valentía al aire más ajeno desemboca?

Esa vibrante luz desordenada, tras la doliente piel en la que brilla se quedará en sí misma sepultada.

O ha de quedarse pálida, amarilla, desmayándose lenta, calcinada, y soñando el amor desde su orilla.