Deseo

Deseo

Eres como la luz, muchacha mía, dulcemente templada y transparente; caricia toda tú, la piel te siente con plenitud frutal de mediodía.

Eres la gloria tú que tiene el día, el día tú creciéndome inocente por este pecho, amor, por esta frente, por esta sangre que la tuya guía.

Ay, terca luz, abrásame en tu cielo, donde la maravilla me convoca al gozo fugitivo de tu vuelo.

No me des tu calor como a la roca; dame tu vida en él, que sólo anhelo hallar a Dios en tu abrasada boca.