Es hermoso este gato de color de paraguas mojado por la lluvia. Miro su desamparo en medio de la calle, miro su islita negra de terror y de asombro.
Podría tocar la noche y su silencio si acercase mi mano a su congoja, sentir entre mis dedos la esperanza de alguien o quizás a Dios mismo clamando en este gato, en este miedo oscuro, en este gran olvido de los hombres.