Ocaso

Ocaso

Yo estaba junto a ti. Calladamente se abrasaba el paisaje en el ocaso y era de fuego el corazón del mundo sobre el silencio cálido del campo.

Un no sé qué secreto, sordo, ciego, me colmaba de amor; yo, ensimismado. estaba fijo en ti, no comprendiendo el profundo misterio de tus labios.

Puse la mano en tu mejilla pura con un temblor casi de luz, de pájaro, y vi el paisaje convertirse en ala y arder mi frente contra el cielo alto.

¡Ay, locura de amor!, ya todo estaba en vuelo y en caricia transformado… Todo era bello, venturoso abierto… y el aire ya tornóse casi humano.