Una mano de niebla temerosa...

Una mano de niebla temerosa…

Una mano de niebla temerosa llega a tu corazón doliente y fría, y aprieta lentamente, como haría el aire más sereno con la rosa.

Su dulce sombra, mansa y silenciosa, sube a tus ojos su melancolía, apagando tu dura valentía en la pálida arena rumorosa.

La dura pesadumbre de la espada no permite siquiera tu mugido: poderosa y tenaz está clavada.

Tú ves cerca de ti a quien te ha herido y tiendes tu mirada sosegada sin comprender, ¡oh toro!, cómo ha sido.