Arenga de las rosas

Arenga de las rosas

Rosas, creced, pujad, multiplicaos hasta invadir las cajas de caudales, hasta impedir las ametralladoras, hasta sembrar la pólvora y el hierro de luz y primavera, hasta ocupar el odio y las entrañas de obuses, bombas, balas y morteros.

¡Creced, rosas, creced! ¡Pujad sin tregua! Llenad los ojos de los tocineros, floreced los cerebros belicosos, corroed de esperanza a los podridos, iluminad la mente de las bestias, que se alimentan de oro, y sangre, y lágrimas; que son capaces de matar la vida porque palpita y brilla en nuestras manos. Árboles, aguas, pájaros, frutales, mieses, vides, obreros, plantas, madres, óleos, músicas, máquinas, ideas, vamos a proclamar la resistencia de amor contra la guerra.

Están sembrando el aire de temores para amargarnos la alegría, para que nos matemos tú y yo, hermano, ahora que ya maduran los dolores, y el sentido va a revelarse al mundo. Trabajad de espaldas al temor. Abrid los ojos, Rosas, hombres, al bien y a la belleza. ¡Creced! ¡Cantad! La vida es nuestra. La tierra es nuestra, y nuestro es el futuro. Trabajos, pensamientos, esperanzas, vuestros y nuestros, rosas, hombres. Nosotros encendemos las estrellas y traemos el día, y por nosotros se hará la paz. Estamos en peligro, rosas, hombres, perfume, sol, materia, inteligencia, ciencia, fe, muerte, piedra, gracia, Dios.

¡Ahoguemos a los bárbaros en luces! ¡Avanzad, rosas, hombres! ¡Ocupad el mundo!