Dulce te quiero, serena- mente profunda te quiero. Un silencio colmenero melifica la colmena
que no quiere ser locura, sino luz medida. Mira y di con los ojos. Tira esa prisa, criatura.
Moneditas atesora de sol y tiempo. Se ve mejor el paisaje a pie, como manda Dios. Ahora
nace la palabra, brilla con la hoja, con la nube. Savia, sangre, sabe, sube al árbol, a la mejilla.
Ven a recoger dulzura para el invierno y la pena. El secreto de la vena va aclarando su escritura.