A Josefa de los Santos *17de marzo de 1880 +7 de mayo de 1917
Amada, es primavera. Fuensanta, es que florece la eclesiástica unción de la cuaresma. Hay un alivio dulce en las almas enfermas, porque abril con sus auras les va dando la sensación de la convalecencia.
Se viste el cielo del mejor azul y de rosas la tierra, y yo me visto con tu amor… ¡Oh gloria de estar enamorado, enamorado, ebrio de amor a ti, novia perpetua, enloquecidamente enamorado, como quince años, cual pasión primera!
Y con la dicha de palomas que huyen del convento en que estaban prisioneras y se ven lejos, bajo la promesa azul del firmamento y sobre la florida de la tierra, así vuelan a verte en otros climas ¡oh santa, amadísima, oh enferma! estos versos de infancia que brotaron bajo el imperio de la Primavera de amor y buenaventura en estas noches lluviosas. Y nuestro dulce noviazgo será, Fuensanta, una flor con un pétalo de enigma y otro pétalo de amor. Tú me dirás del enigma, yo te diré del amor! ¡Ay de Dios, que tu palabra me tiene embrujada el alma.