Mientras muere la tarde

Mientras muere la tarde

Noble señora de provincia: unidos En el viejo balcón que ve al poniente, Hablamos tristemente, largamente, De dichas muertas y de tiempos idos.

De los rústicos tiestos florecidos Desprendo rosas para ornar tu frente, Y hay en los fresnos del jardín de enfrente Un escándalo de aves en los nidos.

El crepúsculo cae soñoliento, Y si con tus desdenes amortiguas La llama de mi amor, yo me contento Con el hondo mirar de tus arcanos Ojo, mientras admiro las antiguas Joyas de las abuelas en tus manos.

Ingenuas provincianas: cuando mi vida se halle Desahuciada por todos, iré por los caminos Por donde vais cantando los más sonoros trinos Y en fraternal confianza ceñiré vuestro talle.

A la hora del Ángelus, cuando vais por la calle, Enredados al busto los chales blanquecinos, Decora vuestros rostros -¡Oh rostros peregrinos!- La luz de los mejores crepúsculos del valle.

De pecho en los balcones de vetusta madera, Platicáis en las tardes tibias de primavera Que Rosa tiene novio, que Virginia se casa.

Y oyendo los poetas vuestros discursos sanos Para siempre se curan de males ciudadanos, Y en la aldea la vida buenamente se pasa.