Está quieto el jardín soportando la tarde de un marzo que se anunciara ventoso
Tan fugaz que parece un enero
Penetrado de noche en limoneros y acacias Opalino a lo lejos en la frente del cielo El jardín se estremece por dentro
Entre ramas secas y hojas podridas dormitan escarabajos Libélulas Lagartos Un gato de ocio y maldad acecha una mariposa
De repente una casi invisible neblina desciende y posa su penumbra en la fronda acariciando el nudo de nuestros cuerpos con la misma dulzura lentísima con que yo mitad fuerza mitad miedo beso tu cuello y tu barba de negro cristal Está el jardín oloroso a sudor masculino a saliva de besos profundos que anhelan desatar el torrente del deseo en su cima y que fluyan las savias y descansen los cuerpos