anochece

anochece

anochece sobre las tejas de Madrid pero en las manos traigo la humedad de las aguas del Báltico. todavía húmedas, frías, me han quemado con esos verdes que no maduran. es la travesía desde los ojos de los cisnes tras una fruta opaca. anochece y estoy tan cerca de tu cuerpo en una casa extraña contra los pies que en la madera quieren frotar una textura adormecida sobre un paisaje irreal (me han devuelto a la conciencia las palabras que no están donde sueño o donde miro busco un sueño donde están las sensaciones porque ya no hay nada que mirar) y busco algo que querer antes que la noche irrite mis párpados que sobre las aguas del Báltico han bebido toda su humedad. porque también anochece sin prisa sobre las tejas de Madrid y yo miro por la abertura oblicua de mi piel la tuya.