ella volvía de su estéril landa, bajaba las piedras antes de que aquella intensidad se convirtiera en sangre; y todo aquel amor se convertía en sangre bajaba por sus muslos (el camino que lleva al centro es un camino difícil) es el reto del paso de lo profundo a lo sagrado de lo efímero a lo eterno, porque esa intensidad se convertía en sangre por su necesidad de ser libada en febrero justo antes de la primavera -de color apergaminado también sus muslos, lo que llamaba a olvidar cualquier cosa para ser un cuerpo también, un camino. que uno atraviesa con las flores del vestido convertidas en piedras porque nada puede durar -ella lo sabía- si no está dotado por un sacrificio. la tierra está recientemente sembrada (era la tierra de sus ancestros) es el rito que se ejecuta cuando se construye un día el deseo primordial de representarlo, como si ese fuego y esas piedras repitieran ademanes antiguos y ella pagara con su flujo sobre la tierra estéril para ser fecundada.