en pleno mediodía, las palomas reacias al sol han bajado por sombra y las parejas se abrazan tiradas en la hierba húmeda y reseca del verano. yo espero por ti que no eres nadie, que no eres alguno, bajo este mediodía cálido junto a la fuente y comprendo la necesidad del querer como los escalares uno encima debajo del otro en esta pecera sin fondo de la realidad. (el loco de ayer ha vuelto -son recurrentes los locos, los poetas-) yo, con la misma ansiedad también he vuelto a buscar mi sombra diurna todavía puedo quedarme aquí y no volver a otro sitio donde una vez arriba, otra abajo, intente derrumbarte contra la hierba húmeda y reseca del verano.