un escultor francés de origen ruso, esculpió tu rostro en el yeso (escogió este instante y no otro; escogió este cuadro, o ninguno) el triángulo del mentón, el gesto que se inclina para ofrecer la boca el alcohol almacenado en las venas del cuello azules blancas ácidas el deseo, el ángulo de la clavícula alojo una fortificación (un puente) al beso. delante, hacia la izquierda de la sombra de mi rostro, vaga -el fondo siempre es negro- el relieve de tu belleza, la oquedad de mis ojos (yo observaba las sombras, luego descubrí que esas sombras poseían luz, o cierto resplandor que hería si no inclinaba los párpados para verte) quedamos eternamente allí, en la pareja de Ossip Zadkin un escultor francés de origen ruso que no nos conoció.