Ángela que mirabas a lo azul y sonreías: Ángela que viste en el cielo una escala: una larga escala roja por sonde subían cadenciosas doncellas, altas muchachas, bellas, vestidas de blanco; Ángela en cuyo regazo anidaba una aldehuela de palomas; Ángela que ascendiste por la escala de nieve y de coral: Ángela que viajaste directamente al cielo cuando volvías de Jerusalén; y que tenías el poder de apaciguar la tempestad con el solo ademán de tus manos: Ángela, asomada al barandal del cielo: ¡calma las tempestades de nuestro corazón!
Versión de Eduardo Carranza