Ojos dulces bajo la cofia, pasos quedos y diligentes, zuecos humilde, corazón oloroso a pan de trigo en el alba, Zita cuyo oratorio era una cocina, y que tenía por cocineros vestidos de blanco a los ángeles del cielo; Zita, amable reina en su reino humeante; Zita: buen corazón, buen fuego, buena sopa, albergue tibio y limpio; Zita de manos rojas florecidas de menta y de tomillo. Santa Zita: pon la mesa en donde se sienta el Amor.
Versión de Eduardo Carranza