Fui luz, fui roca ensangrentada contra tus locas aguas. Fui el aire y las cosas cercanas. De madera y de pan para tus dedos insondables. De aguda claridad para tus ojos. Fui todos los cuerpos que besaste a través de los siglos. La piel de la memoria, la estrella de tus sexos. Fuimos los dos la vida dividida pero no separada. Somos ahora compañeros de viaje y seguiremos siempre en el polvo del tiempo. Agua. Luna. Silencio.