… No te gustó encontrarme por la calle sonriente, que tomara un café sin nostalgia de ti, al lado de tu mesa. Que ya no te dijera que hacías parte de mí. No te gustó saber que sigo viva, que me río con ganas, que disfruto las cosas cotidianas sin esperarte ni desesperarme, que construyo mi vida libremente. No te gustó saber que no me tienes. La vanidad ha sido tu enemiga, ella tiene la culpa de que no compartamos ni siquiera una charla.