Romance del emigrante

Romance del emigrante

Nublado sol de estas horas en que no te puedo ver. Sol azul como tus ojos, el de ayer.

Postes… alambres… alambres hasta el infinito y más. Postes, alambres y pájaros fatigados de volar.

Luz amarilla del sol, sesgando sobre un trigal -tu cabello y las ventanas abiertas de par en par-

Postes… alambres… amor vislumbrado al transitar:

furia de macho cabrío, candidez de recental y un pobre muchacho absorto ante el milagro carnal.

De “Algunos poemas deliberadamente románticos y un prólogo en cierto modo innecesario” 1933