La lujuria

La lujuria

El águila ve como se borran gradualmente las huellas de la memoria helada La extensión de la soledad hace apenas visible la presa que huye A través de cada una de las regiones Donde uno mata donde a uno lo matan libremente Presa insensible Proyectada indistintamente Más acá del deseo y más allá de la muerte

El soñador embalsamado en su camisa de fuerza Rodeado de utensilios efímeros Figuras que se desvanecen apenas formadas Su revolución celebra la apoteosis de la vida que declina La desaparición progresiva de las partes lamidas La caída de los torrentes en la opacidad de las tumbas Los sudores y malestares que anuncian el fuego central Y finalmente el universo con todo su pecho atlético Necrópolis fluvial Después del diluvio de los rabdomantes

Ese fanático de las nubes Tiene el poder sobrenatural De desplazar a considerables distancias Los paisajes habituales De romper la armonía acumulada De tomar irreconocibles los lugares fúnebres Al día siguiente de los homicidios provechosos Sin que la conciencia originaria Se cubra con el deslizamiento purificador del suelo.

De “Le Marteau Sans Maître” Versión de Aldo Pellegrini