Lied de la higuera

Lied de la higuera

Heló tanto que las ramas lechosas Importunaron a la sierra, se rompieron en las manos. la primavera no vio verdecer a las graciosas.

La higuera pidió al amo del yacente El arbusto de una fe nueva. Pero la oropéndula, su profeta -Su retorno calentaba al alba-, Al posarse sobre aquel desastre En vez de morir de hambre lo hizo de amor.

Versión de Jorge Riechmann