Sobre la mediana de la tarde, el bamboleo intermitente, el malecón iluminado de una dársena, y su rechazo del sueño. El rostro de la muerte y las palabras del amor: el tálamo de una playa interminable con olas que lanzan a ella guijarros -interminablemente. Y la lluvia atemorizada haciendo puente, para no apaciguar.
Versión de Jorge Riechmann