Agua

Agua

Nubes, helechos rumorosos, piedras, mi cuerpo anticipándose a los goces en la colcha mullida de la hiedra; la siesta me sazona con sus roces

y un tumulto de pájaros rehúye el vasto territorio del desvelo; extrañamente de mis dedos fluye un manantial que sorbe el desconsuelo.

Mis piernas, los anhelos, mis caderas en torrentes se fueron escurriendo; era absurdo que tú los detuvieras apenas desatados y muriendo.

Yo bien sé que me pierdo en lechos de agua sin vislumbrar la lumbre de tu fragua.

1993