Nombre de suave lienzo y blanco lino, paisaje donde nevó rosas heladas, primavera cuajada en amor joven. Cuántas huidas, cuántos escalofríos entre tú y yo levantaron nuestro puente. Puente de plata o tela de araña, dulce, donde al amanecer la niebla se columpia. Mi vida es un acercarse a la tuya. Al morder la primera fruta de oro, el zumo por los labios resbalaba. Era la pasión como una novia antigua. Nombre de limpio vidrio y aire tamizado, en soledad arrodillada encendido, de campana en campana por los campos vuelas. Como un animal sagrado vagabas; alto zumbido de otoños olvidados bajo tus pies, arcángel de los pies blancos. Esparciendo luz y oliendo a flor, Planeas sobre mí, ángel en ruinas. ¿Qué brisa, qué amor, qué pena deshojada, qué fuente dorada o qué cristal de estrella sueña tus sueños cuando estoy dormido? Al latirte el corazón de viento, florezco bajo tus alas desnudas.
De “Angel de tierra”